Cómo se almacena la energía solar fotovoltaica

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Las energías renovables, y más concretamente la energía solar, es un tema que ha cobrado mucha importancia en los últimos años y, desde Atersa, siempre intentamos resolveros cuestiones relacionadas con esta energía.

En este post queremos responder a cómo se almacena la energía solar fotovoltaica. No obstante, antes te respondemos a algunas preguntas como: ¿en qué consiste el almacenamiento de energía? Y… ¿qué es la energía solar fotovoltaica?

¿En qué consiste el almacenamiento de energía?

Como bien indica la propia pregunta, es la acción de almacenar energía para su utilización posterior. Generalmente este almacenamiento se realizará por medio de baterías solares. Pero antes veamos algunas cuestiones necesarias para entender bien cómo se almacena la energía solar.

¿Qué es la energía solar fotovoltaica?

La energía solar fotovoltaica es una energía renovable, su propósito es utilizar la energía que procede del sol para transformarla en electricidad. Todo este proceso es posible gracias a los paneles solares, compuestos por células solares, las cuales reciben la radiación y la transforman en energía. En el proceso de almacenar esta energía se utilizarán baterías solares, que es el elemento más importante en la instalación de la energía solar fotovoltaica.

Estas baterías serán las que almacenarán la energía durante el día y se podrá hacer uso de ella durante la noche o en los periodos de tiempo inestable, sin sol, donde las radiaciones solares no sean suficientes.

Funciones de una batería solar

Las baterías solares están compuestas de celdas electroquímicas. Su función es transformar la energía química almacenada en electricidad. Consta de un electrodo positivo, uno negativo, y electrolitos. Todo ello hace que la corriente fluya llevando a término la función para la que se constituyó.

Este proceso se resume en los siguientes pasos:

  1. El panel solar fotovoltaico durante el día recibe la radiación del sol y la transforma en electricidad suministrándola a la instalación.
  2. La energía sobrante se almacena en la batería o baterías que tenga la instalación para poder utilizarse en los días que no haya sol o durante la noche, tal y como hemos destacado con anterioridad.

Tipos de baterías que podemos instalar

En este apartado te hablamos de los diferentes tipos de batería que se pueden instalar: baterías monoblock, batería estacionarias y baterías de litio.

Desarrollamos cada una de ellas a continuación:

  • Baterías monoblock: las baterías monoblock son las baterías utilizadas para instalaciones de autoconsumo de baja y media potencia (iluminación y electrodomésticos de baja potencia) Tienen una duración menor, en términos de ciclos de descarga profunda, y respetando las indicaciones del fabricante podrían durar entre oscila entre los 4 y los 10 años de vida. Son las baterías más económicas que se pueden encontrar.
  • Baterías estacionarias: el uso de las baterías estacionarias está indicado en instalaciones de medio o alto consumo, por ejemplo: electrodomésticos con mayor potencia, maquinaria, etc. Tienen una duración mayor a las baterías anteriores (también en términos de ciclos de descarga profunda), y una vida que puede llegar hasta los 20 años y por ello, su coste económico también es más elevado al de las baterías monobloque.
  • Baterías de litio: actualmente existe una gran demanda de este tipo de baterías debido a su escaso mantenimiento y alta durabilidad. Las baterías de litio se consideran una de las mejores opciones del mercado. Son el futuro de las baterías en las viviendas. Las baterías de litio tienen un coste/capacidad mayor pero al poder utilizarse a mayor profundidad de descarga y disponer de mayor cantidad de ciclos de descarga son una de las opciones más recomendadas actualmente.

Estas baterías que te hemos mencionado con anterioridad marcan la diferencia con el resto de baterías convencionales (por ejemplo: con las baterías de los automóviles). Estas baterías reciben el nombre de baterías de ciclo profundo. Su carga y descarga la hacen frecuentemente y su duración es muy alta respecto a las baterías convencionales que te comentábamos.

Las baterías eléctricas fotovoltaicas almacenan la energía a través de los paneles solares fotovoltaicos. Esto hace que podamos utilizarlas cuando lo necesitemos o consideremos oportuno sin tener que estar pendientes de si los paneles fotovoltaicos no obtienen la energía solar.

Aquí te mostramos unos ejemplos de las mejores baterías solares que te ofrecemos en Atersa.shop:

 

Tipos de instalaciones de energía solar fotovoltaica

Existen distintos tipos de instalaciones fotovoltaicas:

  • ON- GRID (Instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red): una instalación conectada a la red es la que tiene una conexión directa con nuestra red eléctrica local. Es el caso en el que el usuario solamente necesita energía fotovoltaica unas horas al día, o cuando posee un sistema híbrido. Durante el día conecta algún electrodoméstico a uno o dos paneles que puede tener y por la noche usa su sistema de electricidad pagando su factura a la empresa que tenga contratada.
  • OFF-GRID (instalación fotovoltaica aislada): a diferencia de la instalación ON GRID esta instalación tiene una batería que almacena la energía del sol durante el día y la consume durante la noche. Su utilización es más en zonas rurales, cuando no se tiene conexión a la red eléctrica nacional. Es decir, en los casos de zonas aisladas o no urbanizadas. Existen kits solares de aislada especiales para este tipo de instalaciones.

Podemos concluir que el almacenamiento de energía eléctrica es una aportación importante para incentivar el autoconsumo solar en las viviendas, además de ofrecer la posibilidad de que cualquier edificio tenga un autoabastecimiento energético con el consiguiente ahorro económico y de energía.

A parte de estas ventajas cabe destacar que es muy beneficioso para el medio ambiente al desechar otras energías más contaminantes para el entorno.

Desde Atersa sabemos que un futuro responsable implica incentivar el autoconsumo eléctrico y las energías renovables, con el objetivo de frenar el calentamiento global y reducir la emisión de los gases de efecto invernadero.

La Unión Europea aboga por un futuro en el que los edificios sean de consumo cero o de consumo casi cero a través de nuevas políticas y normativas que favorezcan las instalaciones, y de ayudas y subvenciones a particulares y empresas que deseen comenzar a usar energías renovables.

¡El cambio empieza por nosotros! ¿Te sumas a él?

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